La “certeza fija” en la reflexión es privilegio exclusivo de lo “divinitus revelabilia”.

I tiakina i:
Ngā taipitopito rārangi puna kōrero
Kaituhi matua: Caballero Baza, Eduardo Miguel, E.P., 1969-
Hōputu: Tuhinga
Reo:Pāniora
I whakaputaina: 2015.
Ngā marau:
Ngā Tūtohu: Tāpirihia he Tūtohu
Kāore He Tūtohu, Me noho koe te mea tuatahi ki te tūtohu i tēnei pūkete!
Whakaahuatanga
Whakarāpopotonga:Aparentemente, la razón humana es autosuficiente para generar certezas absolutas al nivel que le es propio. Sin embargo, el análisis cuidadoso de la doctrina de santo Tomás de Aquino apunta a una visión diferente de las verdaderas capacidades de la sola razón para construir sus propias certezas. Una cosa son las certezas simplemente auténticas, fruto de una reflexión autosuficiente; otra cosa muy distinta es la única certeza fija, la cual tiene su fundamento exclusivamente en la fe. Fuera del ámbito de la sacra doctrina (donde todo es divinitus revelabilia) son posibles muchas de las primeras, pero sólo dentro de ella es posible la segunda, incluso en relación a verdades de orden estrictamente filosófico. En definitiva, la razón humana es absolutamente incapaz por sí sola de generar certezas fijas, o, en otras palabras, las certezas fijas vienen sólo de la fe.
Whakaahuatanga ōkiko:p. 515-530 ;
ISSN:1981-9390